jueves, 20 de marzo de 2014

miércoles, 12 de febrero de 2014

Mi bicicleta dice


La soñé. miles de historias dan vuelta una cabeza. en el parque la erosión confirma la huella humana. hay saltos donde pasamos por un lado desapercibidos, momentos que evitamos. la secuencia de hechos completa las horas para luego ser días. Una cadena gira con el piñón de una bicicleta. El comportamiento es resultado de la cabeza. intento pensar menos respirando cansado, con el trino de un pájaro, en el sendero enlodado, con el murmullo de la ciudad escondida atrás de los eucaliptos. Quiero ir tan lejos que me vuelva ajeno. Extrañar tus mierdas, no olerlas como perro. Sigo el camino para arriba para abajo. Me amortigua el lamento de un aire fresco mañanero, un rocío húmedo trasnochado. La ciudad es hermosa en el bosque. la naturaleza se impone al cemento. el himno debería ser el ruido de esmeriles, motores, bocinas. sigo mirando al macizo con respeto como niño. sueño ahora desde tres mil metros de altura en dos ruedas.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Mejor amigo


Solía irse a volver hasta el día que no. Pensé sintió ya lo ha visto todo en esta vida. Ese día era cualquiera. Llevaba encías usadas, cuerpo maltratado, cara pálida, cabeza confundida, parecía jugador de fútbol en su retiro. No llevaba su nombre el collar que le recordaba tenía hogar. Ese nombre de guerrero y artista que le pusimos cuando mi hermana me preguntó por el mejor jugador del momento. Ese que él no encontraba en su aventura por entender quién era, quién sería. Ese nombre del mejor jugador del año 2000 que le gritaban sus seres queridos buscaba. Ese nombre de estrella que se fue al equipo rival por millones de motivos. Pero él se fue con ese motivo noble pensé, como lo hacen los de su especie para no afectar a la manada. Intuyó alejarse para no complicar más a nadie con sus achaques, buscar un lugar propio donde descansar solitario. Prefería lo recuerden bajo ese auto de cachorro, o saltando en el parque, saludando con emoción a la familia. No con ese ladrar ronco o andar rengo de ahora. Pero volvió. Cuando menos los buscábamos, resignados. Misteriosamente, para recordarnos que lo inexplicable ronda la esquina, que la vida suele pasar en un minuto, que todavía le puedo decir viejo Figo. Ronco, ladró. 


miércoles, 16 de octubre de 2013

El número once

El once no descansa en paz porque ni la felicidad alcanza. Se ha equivocado la publicidad otra vez. Ya lo dijo el bolillo antes de la felicidad. Observación obvia, aburrida para los intelectuales: el deporte nacional acá es darle palo al que está arriba.   Pero no fue solo esa boca del bolillo lo que nos dio un pedazo de la torta en la fiesta grande. Esa boca trajo el verso necesario para creer en nosotros, pero también tragó canciones, balazeras, entre otras pasiones extremas alrededor de este simple juego de pobres. Capitalizó 70 años de proceso diciendo las cosas claras. Nos llamó por el primer nombre, ofreció papel higiénico cuando lo necesitábamos. Su estilo gerencial fue hablar como obrero.

Sabemos que no fuimos al primer mundial en 1930 por falta de fondos para el viaje, por ser pobres. Y aunque ahora vamos por lo mismo, queda claro que desear no es suficiente. El once supo y sabe que antes de la motivación llegó el proceso de profesionalización desde los Balcanes. Vivió de cerca como hijo de una gloria del fútbol local sin mayores logros esa etapa donde jugábamos lindo pero no ganábamos. Su padre, fue el primero en cruzar el charco para jugar en el Jerez de La Frontera en España, y le hizo un gol a Uruguay en 1989 en la Copa América de Brasil que nos trajo al futuro rico. 



LLegó futuro mejor, se fue el pasado nostálgico, ese pasado en el que en 1965 estuvimos cerca de llegar a Inglaterra 1966, en el que tuvimos al mejor goleador del continente haciendo goles para los uruguayos, en el que nos robaron partidos importantes como finales de copas. Esa selección de jugadores como Benitez, silvestres jugadores de fines de los ochenta, se impuso a disputas regionales absurdas, a su lucha interna por ser profesional a tiempo completo, por demostrarle al país que ser pelotero no es ser vago infame  fumón y desgraciado. Así lo demandaba la mano fuerte de Dusan. Dicen, a la mala entendemos. 

Dusan es Drascovich, formador balcanico de jugadores que llegó en épocas que traíamos israelitas expertos en defensa, sabía de guerras entre hermanos y de biomecánica. Pisó este suelo fértil con una cinta métrica mágica, con unas palabrotas de aliento en la boca. No supo de regiones ni colores, se fundamento como buen científico en las valencias físicas.  El planeta fútbol entero había puesto ojos en la Yugoslavia de los ochenta fue campeona mundial juvenil y predecía el fútbol híbrido futurista de técnica latina combinado con fuerza de la ciencia, exportaba soñadores técnicos y le llamaban la brasil europea. El Dt montenegrino cuando llegó a Ecuador puso a correr(trabajar) al talentoso Aguinaga y al más técnico cerca de su arco,  a un Ivan Hurtado de 16 años.  Se ordenó de atrás hacia adelante con obreros, al goleador Byron Tenorio también lo volvió defensa para asegurar el juego aéreo, retrasó al delantero del momento, el frentón Muñoz.  Valoró el aspecto físico, implantó la polifuncionlidad, trabajó en la formación de goleros y reforzó el aspecto mental de jugadores como un Agustin Delgado, joven delantero que recién cuajó una década más tarde con una inolvidable camada que hasta fue tildada de extraterrestres, con Kaviedes .

Ayer frente a Chile en las eliminatorias a Brasil 2014 ganamos perdiendo.  Es verdad,  la maldita bendita pelota es caprichosa como la vida, el marcador siempre es algo subjetivo al final, así como ninguna cifra relata una vida. Lo aritmético de este deporte puede explicar quién ganó pero no realmente porqué.  Hay algo mas importante que ganar y es querer ganar, pero nos demoramos casi un siglo en encontrar como hacerlo.
Algunos de este equipo nacieron cuando la formula ya existía y volverán a un Brasil que los vio campeones Panamericanos juveniles y de clubes en este futuro mejor pero no tan distinto. Clasificamos por goles no recibidos, anotando menos pero ahorrando mas, revolviendo la formula original de Dusan. Sin embargo, como la publicidad indica y desea, creemos que estamos en crisis y aún queremos mas y mas. Por eso romántica la formula matemática que nuestro fútbol practica con Rueda. Hay un equilibrio en el deber y haber, una forma de alcanzar la felicidad abrazando la realidad propia, adquiriendo poco pero cuidando y valorando mucho lo que se tiene. 

Y aunque la memoria colectiva es ingrata con los defensas, y casi solo los técnicos los valoran como a los goleadores, el chucho sabía que sus goles no valían nada sin esos compañeros, sabia de grandes glorias como Holguer Quiñonez, Wilson Armas, Wilson Macias, Dannes Coronel, Urli Canga, Andrés Nazareno, Carlos Ron, Fausto Carrera, Pablo Marín, entre otros.  Por eso les daba felicidad, los ponía a todos del mismo lado a bailar  y seguro lo extrañan tanto por eso como por sus goles.   

Su consuelo será vernos en Brasil otra vez deseando más, sabiendo que él ya está en ese lado del que no sabemos nada pero todos vamos, sin importar esos números que ahora nos representan.El once no descansa en paz porque ya nada alcanza.


http://www.youtube.com/watch?v=teiPGy2byI0

viernes, 16 de agosto de 2013

Volvernos tristes


Para algunos de esos ¨niños pobres¨  por los que tanto se desbaratan los adultos ricos en la tv la verdadera pena es lo del chucho. No ellos, ni los otros, ni los zapatos, o la selva, sino lo perdido, esa alegría compartida en el gol de un país, ese momento raro de sentir hermandad, igualdad, unión. 
Deberíamos escuchar ¨corazón que no olvida.¨.  Deberíamos chumarnos por esa quimera ya extinguida, por ser así nosotros siempre, depredadores, divididos, en regiones, colores, ingresos, en vicios. De luto hoy nuestra existencia viste, y nos preguntamos como un amor nos ha vuelto tristes, preocupados, enfrentados, cómodos, lejanos, pero la pregunta es cuando no lo fuimos. 
Pero luego, apagamos la pantalla, visitamos un parque, vemos esos niños pobres gritar felices la entraña adolorida como vos hacías, chucho de mierda! 

http://www.youtube.com/watch?v=33enmg4BZcw


sábado, 20 de julio de 2013

O povo vs futebol




Dilma Rousseff, 

Brasil es la sede de la Copa Confederaciones 2013. En la final, enfrenta al campeón del mundo, bicampeón de Europa, España. Es una gran celebración del pueblo, pero ahora este demanda mucho más que otra fiesta plúmbea. Parecía entonces ese fútbol saturado se curaba con el jogo bonito, esa noche con activismo hermoso. Miles celebraban adentro, otros miles reclamaban afuera. En el estadio Maracaná, cuyo nombre es el de un periodista, el juego global de inequidades se evidenciaba. Los espectáculos modernos no despistan desigualdades ni protestas, en el tercer mundo  o el primero.  Las reafirman. Algunas canchas son solo plataformas, pateamos el planeta buscando diversión, dinero, justicias.  Imagina como sería ir al estadio de la mano de una guerrillera brasileña  una bomba panfletaria en la otra. Poco rentable sería, muy romántico, revelador. Respirarías con dificultad pizcas de aire esquivo, como cuando se entiende un susto tanto que avisa el cuello. Podrías jugarte la vida por los demás. Podría ser lo que falta, una consigna diferente arriesgada. Se abriga la sentencia. Hay que hacer algo. Toda noche se acaba en su punto máximo de oscuridad.


jueves, 6 de junio de 2013

Cual es Cual ?








Gozo solito con ese chiste. Ese súper nuestro, de la gente de fútbol de esta ciudad. Me lo hizo ese jugador pepa de futbol profesional de segunda, esa leyenda de las canchas amateurs de Quito, El Tasi,  mientras caminaba junto a un pana broder. Era uno de esos que se parecen tanto a uno, que se puede contarlos en las malas y en las pésimas. Son casi familia. Esos a los que uno puede decirles que se vayan. Que vengan. Esos los llaman ñaños. Algo parecido a un pueblo vecino.

El otro día una sandía en la carretera, saliendo de Quito, cerca al redondel del ciclista, era deliciosa la jugosa. Era peruana. Yo desayunaba, recién, se las trae de un lugar más allá de mi pasaporte. Igual la disfrutaba, como a Guayaquil, como a todas las cosas dentro de este mapa y fuera. Igual lo son.  Podríamos viajar si quieres con mi cédula a Mancora o Montañita. El nacionalismo a veces es solo otro juego, pero la identidad no. 

Me acordaba entonces, de jugadores con identidades parecidas, mientras escuchaba en la radio que el zurdo con pinta bacana de grafitero de Cotocollao, Alex Colón, no tenía visa para viajar a Estados Unidos para jugar un amistoso.  Irónicamente, su apellido de conquistador se quedaba en Ecuador sin ir al norte, por lios de ¨ doble identidad.¨ De pronto se volvió mas ecuatoriano y peruano que todos los otros seleccionados, se volvió el mas representativo y promedio de toda una región de este planeta.

Me acordé de Fidel Martinez. Un salido del lote.  Su marca, su nombre, tan fuerte como una revolución, como señalaba el pana publicista. Un campeón panamericano de la generación de Montero, Banguera, Rojas, Sixto Vizuete. Un neymar criollo. Uno que inventó ese peinado. Un zurdo de esos que fantasean con el balón a punta de alegría y atrevimiento, como él mismo dice, como pocos, un Robert Burbano, un Fabian Paz y Miño, un Ivo Ron, un Walter Ayoví. Uno diferente, de esos que escasean, que ven desde otro perspectiva las cosas. Como Colón, cuando arremetía en las naves construidas por humanos sobre nuevas tierras. Fidel  Martinez ha llegado al norte a través de la densa Tijuana pero aún no llega a la selección. Cual de los dos es más hábil, cual hace mas fantasía, cual hace goles de lejos en parábolas perfectas?  Cual será el próximo Juan Vargas ecuatoriano? Cual zurdo suplirá la elegancia de Walter en unos años.

Me acordaré siempre de otro gran paseo en mi niñez, la vez que fuimos por tierra a Chile pasando por Perú. Cual era Ecuador, cual era Perú, Cual era Chile?  Cual Sandía es más nuestra? Cual ciudad era mas gris, cual campo mas verde? Cual selva era mas nuestra? El encuentro deportivo con los hermanos peruanos es una guerra apasionada, violenta, es una disputa intrafamiliar. Es solo un juego también. Uno mayor, un clásico. Somos tan parecidos que en la pica vemos reflejado lo que no nos gusta de nosotros.  Jugamos a conocernos, a derrotarnos.