viernes, 30 de enero de 2026

Kendry is Ecuador

 El nombre Ray Kendry Paez Andrade es lo más ecuatoriano quiai. Lo bautizaron en inglich porque no alcanzó el billete para ir a nacer o estudiar en Miami, como el presidente. Nos jode que este niño prodigio del fútbol ecuatoriano prometía cambiarlo todo al fichar por el Chelsea y ponerse la 10 de la selección a los 17 años, pero ya le fue mal en Estrasburgo y vuelve a River. 

Tememos que sea otro Kaviedes en Argentinos Jrs porque este zurdo si era de la nueva camada, con todo el marketing a su espalda, este si venía de un equipo diferente, este si prometía llevarnos al primer mundo del fútbol. Paez no solo recuerda a Kaviedes, tambén a Plata, Paredes, al Loco Cortez, Arboleda, Lupo Lastra, Blandon, Bertoni Zambrano, Celimo Montezuma, Lautrago Chiridroga, Endwin Chupafuerte y un sin fin de cracks que nos llevarían hasta el bizarro informe ochentero de Gomes Nogueira sobre la falta de profesionalismo de nuestros jugadores. 

Lo que más cabrea de Kendry es que te restriega su éxito y su posible caída en instagram o en un live de tik tok a media noche desde Dubai. Los nuevos moralistas piden que ayune, medite, coma vegano como Djokovic, tome agua como CR7, o llegue virgen al matrimonio como Messi. Pero es lámpara ese man de Kendry, y como buen varón ecuatoriano fue llevado al chongo por sus mayores en la pubertad. Lo tuneó Deller como a Carapungo con un Mall, pero sigue siendo pueblo. Eso no gusta. Nada más criollo que desperdiciar tu talento por la mala vida, las malas juntas, y no subas en la escala social por gil. El pobre paga, pero el aniñado llega hasta a presidente a punta de billetera, menos en el fútbol. Por ahí va también ese deseo morboso que no llegue lejos, porque son pobres porque quieren. 

Nuestro mayor miedo es que solo seamos un potencial sueño de país, que no nos den entrada libre a la zona Schengen como a los colombianos nunca, que no seamos jamás de derecha como los gringos. Seguiremos siendo chiros, vagos, feos, como dice el loco Baldeón. ¿Tememos que al primer alarde de éxito las cosas no salgan bien y se nos note lo indio, lo negro, lo longo, lo cholo, lo borracho? ¿Vemos a Kendry en el espejo?

viernes, 27 de junio de 2025

Reflexionando huevadas No. 2: Don Loco

Ajala es pueblo, ama la chicha. El kike se come mierda porque no le gusta poner música en inglés. Amenaza con largarse de la cabina mientras Don Loco desesperado le pide volver. Se cabreó y sus casi dos metros son temerarios, pero se fresquea enseguida, y nos inspira al entregar un par de canciones que todos hemos escuchado pero pocos comprendido. Como el pueblo silbamos la segunda, la de los vientos de cambio, un silbidito parecido a ese del Atahualpa, un clásico quiteño. Previo a esto se mandó la de Cranberris, in your head, en tu cabeza, tantos recuerdos y ganas de llorar. No sabía que era de guerra, pero de eso se trata este programa. No es fútbol, son unos panas que te acompañan a través de sus conversaciones y te llevan de regreso a tu barrio, tu infancia. He aprendido un poco más de la guerra, como el Omoto. Pienso en el mundial de clubes, en Modric, un niño de la guerra, en los Albanos desplazados que juegan para Suiza, en Gaza, en los monjes que se incineraron, en lo afortunado que soy. De eso se trata el fútbol, como dijo Camus, entender un poco más al ser humano. Gracias Don Loco, gracias Cuico, Omoto, Juanito, Aj Haalaand. Un país nunca es motivo de guerras, es una identidad que nos acompaña, nos recuerda de donde venimos. 

lunes, 2 de junio de 2025

Reflexionando huevadas No. 1: Ivan Pacho

El Loco y el Kike, geniales precursores criollos del sportstainment, una vez más nos atrapan con un falso dilema. Al igual que los futbolistas que no se levantan rápido del suelo para quemar tiempo (no es porque no son machos como los ciclistas como dice el Pamoza), en su programa de radio llaman relleno deportivo a estas falacias.  Imposible escoger entre William Pacho e Iván Hurtado al mejor, pero la gente se enciende fácil, como el vape del Loco. La clave es el contexto. 

Pacho conquistó Europa este 2025 con el Paris Saint Germain, primer ecuatoriano que lo logra, campeón de todo lo que jugó, con apenas veintitrés años. Otro diamante de la generación de Moi, Piero, Angelo, Vite, campeones de la libertadores sub 20, que un MBA planificó y pulió con algunos millones de inversión que se han multiplicado exponencialmente. 

Ivan debutó con la selección mayor de Ecuador en 1992 con apenas dieciocho años con un gol. Es el futbolista sudamericano con más participaciones en su selección. Drascovic lo convirtió en central, era un diez con elegancia y gran pegada. Anotó de tiro libre dos veces para darle el campeonato a su club, Emelec, antes de los veinte. Capitaneó a la Tri al primer mundial en el 2002 y a segunda ronda en el 2006. 

El loco, que sabe todo esto, insinúa que todo tiempo pasado fue mejor, reacio a aceptar que ya pasaron sus años mozos y sus mozas. El Kike siempre mira hacia adelante y a donde pocos lo hacen, innovador, incluso buscando apoyo en la Inteligencia Articial. Luego al hablar de Ernesto Guerra, otra leyenda de nuestro fútbol, un chulla quiteño de cepa, piqué. Recordé al Cuete de la Linares, y porqué no, pensé arrimarme al éxito de este par, vestir con frases elegantes mi opiñon:

1. Hacer competir a los dos gigantes de ébano sería como hacer competir a Serena Williams con Rosa Parks.

 2. Pacho es un producto terminado, pulido en una fábrica con maquinaria de última tecnología, es como un Paccari

 3. Ivan es un fruto bello y silvestre que la naturaleza nos otorgó, en un país con la tierra más fertil y la mayor luminosidad para el mejor cacao, café, peloteros de a venus, etc.

4. Ivan arrastraba la falta de profesionalismo del pasado, por lo que se accidentó y estuvo fuera del fútbol cinco meses al inicio de su carrera. 

5. Pacho fue uno de los mejores graduados de su generación en el colegio de su club, recibió entrenamiento psicológico, viajó por el mundo en su preparación siendo apenas un niño. 

6. Sin Iván no habría Pacho. Sin Pacho nadie se acordaría de Iván.

martes, 29 de octubre de 2024

Pequeños comienzos




Han formado un equipo que pronto compartió risas y llantos. El azar de los nuevos tiempos les reúne dos tardes a la semana en el gramado de Zorroza. Provienen de distintas latitudes, culturas, y aspiraciones. Vestirán con orgullo el morado del centenario club de su barrio. Jugarán en la Liga Amistad de fútbol de Bilbao para nacidos en el 2017. 



Danel 


Fornido portero que dice querer quedarse bajo los tres palos porque no es tan bueno jugando. El míster sabe la verdad.  Prefiere volar a correr. Le encanta zambullirse en el césped.  Atrapa el esférico como una gaviota a un pez. Está orgulloso de su hermano bebé, que siempre le acompaña. Lo levanta con todas sus fuerzas,  mostrándolo chulito como si se tratase de un trofeo hecho de pecas, rollitos, y balbuceos. Ya es un campeón. 




Anthuan 



—¿Por qué Lloras?

—Nadie me la pasa

—Entonces ve tú y quítales la pelota a los del otro equipo


El mister entendió que se trataba de un recuperador de balones, un aguerrido defensa que no soporta estar lejos de la acción. Se involucra siempre, le importa. Fue de los últimos en sumarse al grupo, pero no tardó en integrarse. Además de su risa contagiosa, tiene una divertida habilidad para silbar cómo árbitro. Es el referí oficial cuando juegan a los penales. Anthuan cambiará las lágrimas de frustración por adrenalina, silbidos, y sudor. 







                              Nerwin 


Simón Bolívar dijo que uno es de donde se lucha y no de donde se nace. También se es de donde se juega a soñar, diría su paisano Nerwin. El defensa central y todo terreno del equipo sabe lo que es cuidar de los demás. Su familia huyó de un país rehén de criminales, pero vale la pena cada vez que Nerwin corre feliz en la cancha. Sus ojos se agrandan aún más cuando el míster le explica algo. Talento le sobra para llegar donde quiera. Está en la edad y el lugar de los sueños intactos. 



   Etxahun 


Aunque ganó la reñida elección para capitán del equipo por un voto, esa no es su mayor cualidad. Todos votaron por sí mismos, excepto su mejor amigo, que votó por él. Etxahun, como su nombre en euskera lo indica, es un chico de la casa. Su padre promueve la lengua nativa vasca y es dirigente barrial. En el campo Etxahun también refleja los valores locales y familiares. Es solidario, valiente, despierto. Dice con claridad lo que quiere. Le advirtió al míster que él sería el capitán. Astuto, amarró la votación. 



                           Arai 


Recorre la banda derecha de arriba a abajo mil veces por partido. A pesar de estar con gripe y moqueando todo el tiempo, es de los más fuertes. Nació en el 2018, pero ser menor o menudito no le impide disputar el balón con toda el alma. Por el contrario, se levanta como resorte después de cada choque. Su gran virtud es enfocarse en el presente. En una jugada única del fútbol infantil su propio compañero le dió una patada. Siguió jugando como si nada. Mientras el otro lloraba, Arai se preparaba para la siguiente colisión. 





Lander 


El lugar de entrenamiento a veces huele mal como la fábrica de alimentos cárnicos vecina. Es de los pocos campos con césped natural que sobreviven a la modernidad. Está rodeado de árboles, insectos, aves, montes, en medio de una gris zona industrial. Hay un aire silencioso e irreverente en esa verde isla de calma. Así es Lander, un jugador que habla más con los pies. Atiende callado y entiende con intención. Estará en el medio del campo, será un corazón repartiendo balones como glóbulos rojos. Hay claridad en el silencio, y Lander escucha. 


Einar


El último partido de pretemporada Einar lo vivió con Ibuprofeno, reposo, y antibióticos, lejos de sus compañeros. Amaneció aquella mañana con un ojo cerrado, viendo con el otro que su sábado de fútbol se esfumaba. Alguna araña o mosquito quiso probar esa sangre tan liviana que tiene. Cada día saluda a todos con alegría y atrevimiento, como el míster les aconsejó. Es de esos jugadores disciplinados que rinden en todas partes, en la escuela, en casa, en el barrio. Por su calidez, se ha ganado el cariño de todos.


Mateo


La precisa zurda de Mateo será ideal para llegar con centros incisivos por la margen izquierda. En uno de los primeros entrenamientos se acercó al mister a decirle que no quería ser defensa. Muchos piensan que lo más importante es hacer goles, la fama de los goleadores en tv así lo dictamina. La cultura premia lo visible, el producto final, no el trabajo detrás del éxito, el de hormiga, de los obreros. El míster intentó explicarles esto en una extraña charla para ellos. No, yo no voy a ser defensa este año, le respondió Mateo. 








Enzo


Entra como una tromba a la vida, y al campo, a cada momento. Imposible ignorarlo y no gozar con su picardía. Enzo será el delantero peligroso del equipo. En su corta carrera ya registra varias riñas, caídas aparatosas, y una inédita expulsión por propinarle una patada a un compañero. Es el más txiki de estatura, pero el que más palabrotas suelta. Busca el gol con el ímpetu de un rebelde, y ese es su tesoro escondido. Cualquier educador lo tachaba de liante, pero el míster escuchó sabias palabras de Vicente del Bosque sobre este tipo de talento. Son especímenes raros, en extinción, los que aún se atreven a romper las reglas. Hay que guiarlos, no reprimirlos. 




Osama


Un día casi al final de la pretemporada llegó un niño flaquito y tímido bajo unos rizos junto a su madre.  No miraba a los ojos a nadie. A pesar de saber cinco idiomas por haber vivido en distintos lugares en su corta edad, no hablaba. Tampoco entendía bien lo que le decían, ni el pisotón de un compañero (Enzo) a sus zapatos nuevos. El míster se confundía y le decía Obama envés de Osama. Al borde del llanto y la rabia transcurrió su primer día. El segundo día aprendió a decir pasa, pasa, y el míster, su nombre. Al tercero, Osama memorizó nombres y los agregó al ¨pasa¨. Pasa Danel, pasa Lander, pasa Einar. De repente, una tarde, se despidió de todos contento, y con una sonrisa, por primera vez. Al fin le pasaron la pelota.


lunes, 10 de junio de 2024

Te crees Maradona?

 ¿Pero quien crees que sos vos? ¿te crees Maradona?. estas geniales y cómicas palabras decía el mismísimo Diego haciendo un monumento de frase parodia a la idiosincracia futbolera, argentina, y por ende latinoamericana. La influencia de Diego y de el fútbol gaucho en nuestro continente, el planeta, es clara en ese sentido. A veces gana el mejor, pero muchas veces el que actua y se dice que es el mejor. Esa viveza criolla, esa astucia de la calle, ese ¨visaje¨, canchereo¨, o ¨boquilleo¨, se nota le falta a Sanchez Bas. Parece un guiri, un turista nordico en españa que come una mierda de paella, paga carisimo y cree que es deliciosa. Está muy desubicado Felix Sanchez Bas si cree que darle la titularidad y capitanía al argentino nacionalizado Galindez no juega en el futbol. Incluso Gustavo Alfaro, el entrenador argentino que le ganó en el mundial lo sabía. Este le había advertido a Moises Caicedo en su debut en la selección, si vas a pedirle la camiseta a Messi perdemos antes de jugar. Sanchez Bas salío timorato, a jugar a evitar la goleada, a llegar vivo al final para sorprender. Ese fútbol miedoso ya lo practicábamos hace 30 años. No solo duele, como dice el Toño Valencia, que no se respete la historia y el sentido de pertenencia, también duele estar en manos de gente que no conoce la cultura en la que se desenvuelve. 

sábado, 11 de mayo de 2024

Todos son sus días

 



Ayer caminé entre cerros junto al mar. La naturaleza, que representa a la madre, nos dio aliento, abrigo. De ella nace todo y a ella vuelve todo.  Sostiene nuestros pasos, nos brinda sus frutos, agua, aire, fuego, lecciones. Agua para llorar, lavarnos la cara, salir al mundo a jugar, luchar.  Aire para respirar, sonreír, correr, gozar. Fuego para quemar lo malo, marcar limites, abrir nuevos caminos.  

Celebré a mi madre impregnándome del intenso verdor, el canto de las aves, el silencio de los caballos, la paz de los esteros, la belleza de las flores. Un hermoso escarabajo azul brillante, un cariñoso border collie, me saludaron en el camino, seguro traían algún mensaje. Las estaciones marcan los cambios y los ciclos renuevan la esperanza. La primavera se está haciendo verano, los años siguen llegando.  

Somos una especie en constante movimiento, caminé ayer junto a personas de distintos lugares del planeta, nómadas, migrantes, hijos de familias de otros lares. Todos sostenidos por la misma tierra, con similares penas y alegrías.  La felicidad son solo momentos dice mi mamá, y hay disfrutarlos.  Primero el deber, después el placer, es otra de sus frases que era de mi abuelo, su padre. Hoy se acaba la temporada con el equipo juvenil.  No conseguimos el objetivo, estuvimos cerca, pero hemos cumplido, aprendido, disfrutado.

Al final de la caminata entré al frío mar, agradecido, recordé todos los buenos momentos y lecciones que me ha dado la vida, la naturaleza, mi madre.  

domingo, 7 de mayo de 2023

Aprendiendo a perder

 


 

Nos sorprendió a todos esa mañana, cómo cuando hacia esa bicicleta a la antigua, cómo que pedaleaba hacia atrás, pero salía por delante.  Vuelvo, pero voy, no sabes por donde estoy. La calidad es simple. Ese regate fue uno de los primeros que me deslumbraron de niño. Casi nadie hacia fintas en mi país, esos trucos eran cosa de brasileros o argentinos. Algunos años después leí que el fútbol es un juego de engaños, magia, ilusiones, cómo ganar o perder.  Pensé en mi tío Manuel. Ya no estará en la alineación de los sábados, el crack, el mayor de los siete hermanos.  Sus medias chorreadas te desafiaban a darle una patada en la canilla, avisando que esa era la única manera de pararle. Espalda erguida, hombros tirados para atrás, sacando pecho, su postura transmitía que la pelota está en buenos pies, a salvo. Era de esos jugadores que ven todo un poco antes que el resto. Quizás por eso decidió hace muchos años no manejar un automóvil, y caminar la ciudad. Driblaba al estrés y se mantenía sano. Entendía la complejidad del juego. Jugaba y vivía con nobleza. No necesitaba dar una patada o alegar para que lo respetaran. Humillaba y deleitaba con golazos, con pases maestros.  Últimamente ya no asistía tanto, los años habían pasado, ponía su rol de buen abuelo, esposo, padre, por delante. Arrastraba lesiones, los buenos siempre reciben hachazos. Su sola presencia los sábados nos subía el nivel a todos. Las veredas también disfrutaron sus movimientos elegantes. Al igual que en las canchas se movía con gracia por Quito, saludando con una sonrisa a los muchos que le reconocían su talento y don de gente. Pudo llegar muy lejos, se formó en el San Roque de mitad del siglo pasado, aprendió y paseó su fútbol en las calles empedradas y canchas arenosas de un centro histórico de antaño. Es uno de esos jugadorazos mito, los que uno escucha habrían sido mejor que cualquiera de los consagrados. Esos jugadores que por cosas del destino no llegaron, como se dice en el fútbol, pero nunca se irán tampoco.  Su perdida no hace más que alimentar la leyenda de los mejores del barrio. Nunca aprenderemos a perderlos, mientras los recordamos.

 

 

lunes, 7 de junio de 2021

No somos nada

Como un millón de hormigas trabajadoras cargamos el peso de los días. Ululamos la noches como búhos sabios. Matemáticamente todo está en equilibrio, y el mensaje aparece en el universo. Este cuento empezaba mirando de frente a Medusa, tatuada en un brazo joven. Hay miedos a vivir como búhos u hormigas, uno debe mirarlos de frente aunque nos podamos petrificar, sin peros. Encerramos los miedos en conceptos, pero otros pueden ser liberadores también. Me llegaron tres en una sopa de letras premonitora en internet:


Propósito 

Como la barra de un funámbulo equilibrista me agarré de esta idea para recordar el motivo por el cual me he alejado tanto de mi Pachamama. Decidí mirar a los ojos a gente que no conocía. Tenía que estar despierto hasta las 230am que empezaba el partido Ecuador vs Brasil.  El propósito quizás no era desvelarme para ver el partido sino al revés. Empezó la magia numérica a suceder, cuando llegué al espectáculo circense pero este se había terminado. Impulsado por mi propósito di un salto al vacío. Me puse a hablarles a las hormigas y los búhos desconocidos. Una razón para viajar, buscar, conocer el mundo a través de su gente. Como un ritual de joven nativo americano, salir a encontrar algo valioso para llevarlo de vuelta. 

Caracol fue el primer extraño que conocí. Se parecía a mi sobrino, churón con ojos azules. Mi sobrino ese día celebraba su cumpleaños 14, convertido de niño en joven. Caracol tenía músculos de artista circense, espíritu libre, viajero, ciclista urbano, de Málaga. Podría ser Suresh,  el Faquir del libro que estoy leyendo personificado.  Me recordó mi amor por las bicicletas, mis 2 sobrinos,  la aventura, el aprendizaje. El teléfono se había apagado y el libro ya lo tenía guardado. Los personajes del libro iban apareciendo, cambiaba las letras de las paginas o las imágenes en las pantallas por las personas .  


Creación 

Rebeca lleva el nombre de mi hermana y mi madre, linda sincronía. Es médica especializada en hormonas y también practica yoga. Me habló de la energía y recordé que la ciencia y la espiritualidad no son opuestas. Cuando la conocí estaba con mis nuevos amigos franceses disfrazados de ekekos andinos. Ellos habían llegado recién a la ciudad, nada mejor que verlo todo con ojos de turista y sintiéndome guía, incluso del lado oscuro de las ciudades. Todo es sagrado, como esas plantas medicinales que nos abren la conciencia. El equilibrio está en la dosis exacta comentamos, en la acción diestra,  más frases del libro sobre el Faquir que estos días me acompaña salían de personajes reales. María, que lleva el nombre de mi sobrina, estaba sentada con Rebeca en la mesa donde llegué con una IPA artesana. Buscaba el arte de comunicarnos entre extraños, de disfrutar de hablar mucho, equilibrando tantas semanas solitarias en nuestros caparazones. María habló de como somos hormigas, tan pequeñas en el universo, de lo frágil de su existencia, y repitió otra frase celebre del libro, no somos nada. Se acababa la noche, caminamos hacia el metro y encontramos a los colombianos franceses músicos. Cuando uno de ellos tocó la quena andina casi lloro de emoción.  Volví a ver el partido pero me ganó el sueño y los sueños. El fútbol es solo una excusa. Perdimos dos a cero.



Amor

Sábado, me sentía libre contándole todo sobre la noche anterior a la Maite, que significa amor en Euskera. Ella escuchaba mientras tomaba fotos en el festival llamado Pachamama. Recordé la quena que tocó el francés que había vivido en Colombia y como todo encajaba matemáticamente en una ecuación equilibrada. Ella me ha enseñado a escuchar, y crear historias geniales con imágenes simples.  

El festival era de creadoras mujeres y el domingo disfruté de la energía creadora femenina. Jessica es de Suecia, me dio un masaje estilo Australiano, muy sutil, que mis caderas y me cerebro agradecieron. Cambió mi frecuencia, salí al sol y Giuleitte estaba sentada desayunando antes de la ceremonia del cacao a la cual terminé asistiendo. Yo no sabia esto ni sabia lo que era, pero al saludarnos sentí su buena vibra y quise ir. Hablamos sobre no entrar en el drama de la culpa por el ego espiritual, pero más que hablarlo ella lo demostraba, era pura vida. No dormir bien y andar hablando como búho me habían agotado. Decidí salir a saludar al taita Sol y la Pachamama y probar el cacao. Joell de inglaterra y Sebastian de Chile llevaron la ceremonia, una carta, una intención, mucho baile, hicieron remover emociones y me entregaron grandes mensajes sumados a todos los del fin de semana.  

la Kombucha hecha por Jennifer de Inglaterra y el posterior encebollado preparado por una ecuatoriana en el parque de mi barrio, sumado a la conversación con Andrea, finalmente me equilibraron. El universo me seguía asombrando.  Andrea, Andrés, así nos llamamos, con una sonrisa. Ella estaba comiendo quinoa con su hermana. Esto sucedió después de todo, para finalmente recordar, pasar de nuevo por mi corazón el mensaje clave y lo que mi madre, Rebeca, siempre me ha dicho, hay que hacer las cosas con cariño, desde saludar a alguien hasta hacer el trabajo mas duro. 

No somos nada y somos todo a la vez, el planeta entero es nuestra Pachamama. 






jueves, 11 de febrero de 2021

Papá

 Si no fuera por mi papá quizás yo no llegaba a amar un balón. Si no fuera por el fútbol quizás nunca  llegaba a amar un libro.  Quizás nunca aprendía a escuchar al corazón por sobre la cabeza, a poner a la mente al servicio del corazón. Así es una pared, como esas frases que se devuelven tan bonito, como las que hacíamos jugando juntos, con mis tíos, sus amigos. Muchas terminaban en discusiones, muchas en golazos. Mi papá no los festejaba mucho, dando por descontado que si yo estaba en su equipo teníamos que ganar. Sin decirlo demostraba cuanto confiaba en nosotros. 

En ese fútbol de sábados empecé mi carrera como jugador y técnico. Quizás tenia menos de 5 años y apenas podía cargar la No. 5. Empezaba a darme cuenta que cada sábado se parecía, pero era único, y yo ya amaba los sábados de fútbol con mi papá. Despertábamos escuchando radio deportiva, La Nueva Emisora Central,  conocimiento futbolero para desayunar. En la ducha me enseñaba a sacudir bien el agua del cuerpo antes de secarme con la toalla, un día entendí que eso lo hacía para usar menos toallas, optimizar los recursos, cuidar el planeta. Era ecologista y deportista antes que todo el mundo presuma serlo. Si no había fútbol salíamos a trotar. Después del baño a disfrazarse de futbolista, y en el jeep a conocer nuevas canchas. Los sábados había mucho fútbol, incluso en la tele, en el estadio, un turrón bañado en chocolate, empanadas de morocho, helados de mora que se te pegaban en la lengua. 

Conocí muchas canchas y lugares de mi ciudad así. Los sábados descubrí la piscina del Sena en el centro histórico, el complejo en Pomasqui de LDU, el Rancho San Vicente de la Policía en la Y,  el Colegio Militar de la Orellana. Cada lugar tenia su encanto, desde zoológicos, ríos, quebradas, hasta trucutus con bombas lacrimógenas. También jugaba mi abuelo, algunos primos lejanos, otros cercanos, y los panas de toda la vida. Todos son personajes memorables y queridos de mi infancia.  La jornada terminaba en un delicioso almuerzo en casa de mi abuela, donde el arroz, el ají, y las papas con maní, sabían a gloria. 

Fue mi primer entrenador. El escritor y arquero Camus estaría orgulloso, me enseñó a entender a las personas y al mundo en un campo de fútbol.  Me enseñó con el ejemplo el ñeque, a luchar por no dejarse ganar, ni siquiera por una Peste. También Camus estaría orgulloso de mi papá porque al igual que el Dr. Rieux en su libro La Peste, ha derrotado al virus mortal. Gracias vida, hoy es su cumpleaños, y todos los días sábado. 


lunes, 25 de enero de 2021

De Neymar a Niemeyer

El COVID nos tiene en la banca. No jugar duele. Esta gripe nos saca de la jugada de vivir. Nos aisla de la familia, del equipo mas importante. La historia se repite, da vueltas. Llega un diminuto ser, un virus enorme, invisible, letal, a enseñar algo.  Camus al de su época le hizo libro. Lo llamó La Peste, era la bubónica. Fue más horrorosa, morían niños sufriendo. Ese libro me acompaña en estos trayectos lejos de mi equipo. Me saca de la mente, pone mi corazón sobre ella, y siento a mi equipo muy cerca. 

Es enero y soliamos empezar el año pensando en la pretemporada de los equipos. Lo más importante no es ganar, es respirar. Nunca fue más precisa esa frase de algún erudito entrenador. Inhalo fe, exhalo preocupaciones. Inhalo presente, exhalo pasado. Invoco a todos mis maestros y a la maestra vida. Igual que ese genial portero y escritor Argelino, algo he aprendido observando como el balón y la vida dan vueltas. 

Recuerdo con saudade el día que el fútbol dejó de ser tan importante. Estaba en Brasilia, debutaba la selección de Ecuador en el mundial 2014. Yo habia tomado tres aviones, pasado por tres paises. Tras tres intentos de pasar la nevada cordillera que separa a Mendoza con Santiago y habia tapado el paso, pasé. Este retraso me permitió quedarme unos dias más con mis abuelos chilenos.  Ahora comprendo que esa nieve fue un regalo del cielo.  Luego, Atravesar la cordillera, autobus a Rosario de 30 horas, 1 baño de cataratas de iguazú, llegué a tiempo al último avión que me llevaría a Brasilia. Conocí la única capital planificada de sudamérica, ciudad futurista, construida a mediados del siglo pasado. De admirar a Neymar pasé a admirar a Niemeyer. Es un gran arquitecto brasilero que le puso las curvas de una cadera a las lineas rectas de la construccion moderna. Brasilia tiene forma de ave, y sus edificaciones principales curvas cómo chanfles. 

Llegué a un departamento pequeño pero muy acogedor de una chica que no conocía. Gracias a una pagina de viajeros de internet ella me ofreció hospedaje sin costo. Alguien que conocí en el aeropuerto me llevó hasta ahi gratis también. En este mundo donde te dicen que el dinero lo es todo algo no encajaba. Lo que podía dar yo a cambio era una buena energía. Iba recargado de mis sueños de infancia de asistir a un mundial, el agua del Parana, de la nieve de Los Andes chilenos. LLevaba la energía del cariño de mi padre que me enseñó a amar este deporte. Llevaba la energia de un amigo que me regaló la entrada y el aventón de una familia que no dudó en acercarme al estadio.

Ecuador jugaba bien, atacaba, y su rival, Suiza, las pasaba mal. Empezamos ganando el primer tiempo y el publico brasilero estaba con nosotros.  Suiza empató, y al final, después de que casi anotamos, en un contragolpe, nos clavaron la estocada final y perdimos por 2 a 1. Tres goles, tres dias en Brasilia, tres décadas de mi vida amando el fútbol llegando a su final. Un solo llanto. 

El estadio quedó vacío.  Dejé vaciar algunas emociones. El agua ahora salía de mis ojos que se limpiaban para ver claro. Me di cuenta que no es tan importante ganar en este juego. Había decidido viajar sólo, perderme, encontrarme. Me hallé solitario, en un estadio enorme, llorando por el resultado de un partido, sin agradecer todo lo demás. Entendí que el fútbol igual que el cine a veces nos ayuda a llorar por otras cosas. Lloraba por mi niñez ida, por no haber llegado más lejos como jugador, por el amor no correspondido, la familia que habia descuidado, los nervios del trayecto, pero tambien lloraba de alegría. 

Ese llanto lavó mi alma. La puso en los labios. Inhalé profundo. Salí del estadio agradecido de respirar. Encontré cientos de hinchas ecuatorianos y suizos en una plazita compartiendo juntos.  Comí arroz, frejol, bebí cerveza, cantamos el Aguacate, a Mi lindo ecuador, El alma en los labios. Bailé con un diabluma, conocí a Bruna la artesana.  Olvidé, recordé. 

 El balón es una excusa para vivir más cerca unos con otros.  

viernes, 15 de noviembre de 2019

Volver a uno

Que es innovar?

Esa era la pregunta al inicio de la clase de innovación social anoche, y en efecto, la mayoría respondimos lo evidente, quizás para encajar, no incomodar.  Pero los coaches del programa de Innovación deportiva WATS EXPERT nos sorprendieron una vez más, eso sí es innovar, pensé para adentro.

Estaba un poco triste ya que iríamos a recibir el módulo de liderazgo a la misma hora que en el estadio San Mamés terminaría la semana de Letras de Futbol, organizada por el Athletic de Bilbao, ciudad a la que había llegado hace un mes exactamente, y de la que cada dia me enamoro un poco más.  Se juega como se vive, así que estoy jugando a ser emprendedor social en Europa y estoy muy enamorado de la vida. Y es que pasan cosas sorprendentes todo el tiempo que con ojos de forastero ahora puedo ver. Los coaches del posgrado nos anunciaron, hoy iremos a escuchar al Director del Manchester City, en Letras de Futbol, en el San Mames. Gracias vida, otra vez.

El lunes en fútbol y letras conocí a Jorge Valdano, me tome una foto como si fuera una quinceañera con el cantante que admira tanto que hasta siente que le quiere. Valdano es un ídolo para todos los niños latinoamericanos que a través de él,  Galeano, Villoro, Fontanarrosa, y muchos mas, nos hemos sentido campeones del mundo y campeones para leer. Algo extraño en la gente futbolera, por lo mismo encantador.  Le pregunté si leer les hace mejores futbolistas a los chicos, y su respuesta me descolocó, por brillante, y a la vez poetica. Me dijo no, sonriendo con ternura hacia mi pregunta inocente, no les ayuda a ser mejores futbolistas, pero les ayuda a vivir. Me quedé con las ganas de preguntarle más cosas, de decirle que si Camus entendió al ser humano por lo que aprendió en una cancha de futbol, Valdano es el Camus de nuestros tiempos, y que ha entendido al fútbol tan claramente por lo que aprendió del ser humano.

Innovar, consultando con el dios Internet, tambien es volver, retornar a uno. Y volvi a San Mames, a mi elemento, y esta vez, inesperadamente escuché a Ferran Soriano, El puto Amo, como dicen aqui en España.  El es uno de los responsables del éxito del Barca de Pep y ahora su Manchester city, y no hablo del éxito deportivo y económico, sino el de transformar la cultura. Cuando alguien ordena tan bien las letras sabes que es de esas mentes que no solo ven el futuro si no son partícipes en crearlo.  Así es Soriano. Me olvidé del cansancio acumulado de un mes que parecen diez por tantas cosas que he hecho y conocido. Me hipnotize escuchando cada palabra que Soriano decía, con elegancia, sencillez, firmeza, dándome cuenta que al igual que Valdano o Messi, los más grandes casi siempre son los más humildes.

Me fui del estadio abatido porque no le pude preguntar algo que en verdad creo él podría responder con autoridad y ronda mi mente desde que mi amigo el Sociólogo me lo planteo. Me repetía la jugada como cuando era futbolista una y otra vez en la cabeza, debi pegarle al arco. No lo hice, pero me queda este blog, este Dios de internet y la esperanza de que mis letras le lleguen algun dia. Me imaginaba tomando el micrófono y diciendo en voz alta y orgulloso de mi acento ecuatoriano:

"Senor Soriano, gracias por su excelente charla, Usted nos conto que el Manchester City nacio de la hija del Vicario de Manchester hace muchos años en la era Industrial y que fundó el equipo de fútbol y uno de cricket para que los obreros tengan un pasatiempo sano y así no se exceda tanto en el alcohol en sus días libres, también nos contó que su idea de franquicia mundial no fue bien recibida en el Barca, mi pregunta es:

Porque el fútbol? en este caso porque fue el fútbol y no el cricket llegó a ser tan omnipresente en el planeta, como dice Juan Villoro, Dios es Redondo? y de la mano de esto, innovar como dice uno de sus significados, el menos evidente, también es volver a la esencia, y su idea no es sino volver a la idea de Havelange de franquiciar a nivel mundial el futbol a traves de la Fifa?

Pero no le pegue al arco y me lleve esa jugada en la cabeza rodando hasta mi casa en una noche agradablemente fría.
Seguí caminando junto al río volviendo a mi esencia soñadora de niños, pensando en las jugadas que pudieron ser mejor, repasando en la película en mi mente, pensando es increíble como nadie de los del curso se acerco a hablarle, como si todos los días te toparas con alguien así de importante en lo que hacemos, pero más me dolía que yo no lo hize, que he caminado tanto para llegar a ese momento, que he soportado tantas cosas en esta vida quizá para estar ahí.

Mi consuelo esta aqui, en las letras, una vez mas, en saber que el futbol se creo también originalmente con mi idea actual, ayudar a los jóvenes, darles mas oportunidades.

Gracias Dios redondo, gracias por permitirme escuchar a estas personas, gracias a ti he vuelto a escribir.







viernes, 13 de julio de 2018

Conmoción versus Devoción


Todo vuelve a uno, no hay de otra manera, todo lo que uno hace se lo hace a si mismo. Pueden pasar 40 años para que te des cuenta, pueden pasar 23, a los 17 me enamoré por primera vez, como un animal, del ombligo hacia abajo, cuando ya la situación no la controlaba, es decir, al principio no le hacia caso a la suerte de tener novia, seguía en la joda, en la conmoción, en el frenesí, seguro de muchas maneras hería a terceras personas, locura, placeres de los sentidos, excesos, juventud en éxtasis, juventud divino tesoro, y un montón de otros clichés que me entorpecían la mente.

Ahora el fútbol me enseña otra vez, el título de esta nota iba a llamarse el mundial de la juventud. Si, es 2018 y estamos rendidos ante ella, divina juventud.  Basta con ver como los ancianos y niños se desesperan por tenerla, comprarla, operarla, anticiparla.

Cuando leí que Francia e Inglaterra eran las selecciones más jóvenes del mundial con un promedio de 25 años y un poco menos, pensé, ahí están mis dos favoritas. Se acercaban a la final, me sentía joven y sabio, estúpidamente, rendido al culto de la juventud.

No me di cuenta, recién lo entiendo, que el gran papel se Japón poniendo en jaque a Bélgica y de Corea del sur eliminando a Alemania era un aviso, que equivocado andaba, conmocionado, emocionado, cegado. Estas culturas que valoran la sabiduría de los viejos me abofeteaban ese ego juvenil, quizá no entendía lo que no quería, ya no soy tan joven, pero envejecer no es una humillación, como dice mi maestro el psicomago Jodorowsky.

Este año al igual que Nicanor parra se me fue mi abuelo chileno a los 93 años, el tipo mas jovial y optimista que jamas conocí, se reía de su ceguera, se reía de todo, vivia y murió agradecido con la vida, en calma, con devoción. Mi abuelo era un poeta y su poesía era vivir.

Mi otra maestra, mi joven profe de yoga, me explicó que lo contrario a la conmoción es la devoción. Pensé en esto ahora que Francia, los jóvenes, están en la final, pero croacia, los no tan jóvenes, eliminaron a Inglaterra, los leones quedaron como cachorros que son, llorando su pena en semifinales, conmocionados.


La devoción por su abuelo, pienso, hizo que luka modric, la manija de Croacia, otro hijo de la guerra de los balcanes, y que vivió el fusilamiento de su abuelo siendo niño, haya adquirido esa sabiduría de los viejos, como la del maestro tabarez de uruguay, como la de mansukic, ese guerrero de.mil batallas pérdidas en el bayern y la juve, ese viejo de mierda que los eliminó con un golazo estando incluso medio lesionado.

Esa calma ante la adversidad de los croatas no la tuvieron los ingleses, por mas que trabajaron con una psicóloga deportiva que les sacó el trauma de que su nación, inventora del fútbol, no ha ganado un mundial desde 1966, no le alcanzo tampoco hacer un team  building con las fuerzas especiales del ejército inglés, ese que se jactan conquistó y colonizo tres continentes, de ahí los tres leones de su escudo.

La devoción croata por su bandera mas los años fue mayor a la juventud inglesa, conmocionada con el empate faltando veinte minutos, condicionada por su frenesí, pensé en que otra vez no se nada, o no se todo, que siempre se aprende. Croacia a la final, después de tantas dificultades, después de tantos años de lucha en las canchas y en las batallas entre hermanos.

Si algo me quedó claro, entendiendo una vez mas la vida en el rectángulo sagrado, es valorar los años, esa experiencia bien utilizada es más valiosa a veces que cualquier lucha inútil por conservar una juventud eterna.

martes, 2 de enero de 2018

Cabeza de Pelota: La premiación

El  equipo de fútbol de niños del barrio llegó a la final y está presente en el salón de premiación. Cabeza de pelota, su capitán, está congelado. Pero no es por frío, mira a su alrededor y no ve a su padre.

Las palabras que prepararon la noche anterior para la premiación se quedaron anotadas en la hoja de papel ministro sobre la mesa de la cocina.


Todos los equipos están presentes, campeones, vicecampeones, terceros, y demás participantes. El comité barrial organizador del TORNEO RELÁMPAGO POR FIESTAS DE QUITO 1987 anuncia el inicio del acto solemne de premiación con la entonación de las sagradas notas del himno nacional. Canta Cabeza de pelota erguido como todos los capitanes de los equipos lo hacen, pero siente que se hunde a medida que pasan las estrofas y su discurso no llega con su padre.


Luego de las palabras de bienvenida de don Vicente, el señor español que prestó el salón para el baile, la final del cuarenta, y la premiación, el turno de recibir trofeos y entregar palabras de agradecimiento es para los capitanes, campeones y demás participantes.


Comencemos con los más pequeñitos dice don Vicente, mirando fijamente a Cabeza de pelota, capitán del equipo. Son las dos y una de la tarde de un viernes soleado y sin clases del veranillo del niño, Cabeza de pelota lo sabe porque mira el reloj en la pared mientras siente una gota de sudor frío rodar en cámara lenta por su sien hasta su cuello, como lo hizo el balón al entrar en el arco en la final. El no quería dar el discurso porque se pone nervioso cuando pasa al pizarrón en la escuela, pero esto es mil veces peor, está todo el barrio presente, y los adultos actúan extrañamente felices, cariñosos, y amables.


El micrófono llega a su mano, todas las miradas están sobre él, como cuando cobró el penal en la final, respira apurado, contrario a los consejos de su entrenador/padre, el corazón le brinca, la voz no le sale, los ojos le sudan como queriendo llorar, y le tiembla la mano involuntariamente.


Traga saliva, Gracias, dice, TODOS SOMOS CAMPEONES, estallan los aplausos en el salón. Eso, continua, me dijo mi papá, confiesa, sonriendo asustado. Pero no me acuerdo el resto del discurso, el resto dijo era sólo para contentar a los otros niños y sus padres.





viernes, 8 de diciembre de 2017

El loco de los huevos de oro

Fábula, una de las canciones favoritas de mi periodista favorito se me vino a la mente de repente. Sigo con una pica de esas futboleras, creo que he caído en la trampa de perder. Pero no me siento perdido, ni extraviado, si un poco confundido y decepcionado de como los humanos nos enamoramos de las piedras con que tropezamos. Mejor me explico.

El éxito lleva a la vanidad, esta a la disputa de egos, lo dice el loco mayor del fútbol, Marcelo Bielsa, ese niño burbuja que gracias al fútbol supo sacarle provecho al jabón, y como todo genio se fue en contra del rebaño para hacer algo distinto, llevar rigor académico y huevos de barrio al fútbol moderno. Algunos de sus influenciados incluyen un tal Guardiola o un disque Sampaoli. Figuras que manejan figuras, como ese niño que juega con sus soldaditos y los acomoda en el piso de forma tan simétrica y bella que ninguna batalla imaginaria puede perder, que fácil dicen los periodistas, dame a Messi o una chequera gorda y yo también te saco campeón, que difícil parece que entiendan que lo fácil es sentarse a decirlo en un cuarto de cuatro metros cuadrados con aire acondicionado, televisión pantalla plana, vista a la ciudad, llamadas aduladoras y odiadoras, de las que se sirven para inflar más  su ego.

Dicen que es fácil ser futbolista, y que el futbolista ecuatoriano es mediocre, se refugian en esa realidad que crean en sus pequeñas cabezas de todos los desaires que recibieron en su época de reporteros por parte de algunos jugadores seguramente.  No estiman el trayecto largo  y duro de un niño de una zona rural de Esmeraldas o Imbabura para el cual ser futbolista era su única opción de asenso social y económico, no le perdonan que ahora tengan más fama, mejores autos, mejores oportunidades, están al acecho de cualquier tropiezo para hacerlos leña, se nota en su tono de voz como este tipo de periodistas disfruta el mal momento de nuestros jugadores. Ni se dan cuenta que caen en regionalismo, clasismo, racismo y discriminación.

En un inicio el discurso irónico de ¨lo extranjero siempre será lo mejor¨ caló hondo en el populacho, harto de escuchar toda la vida que acá somos malos, mediocres, y que allá son mejores. Pero al rebelde siempre le arruinan la revolución los guardianes del estatus quo, los que se sirven de las élites y son servidumbre de ellos. Hoy por hoy lo censuran y llenan de publicidad al Loquito en las mañanas y en las tardes acallan su mensaje dos amargados periodistas herederos de Mauro Velazquez, el que siempre tenia la cara de que le apesta nuestro fútbol, nuestro medio, perpetuando así nuestros complejos y aportando a la crianza de una generación de acomplejados como yo. El programa de la tarde es cada día más aburrido, hasta se nota que el Loco se quiere ir rápido y ya no les aguanta.

En la tarde los sabios ególatras son implacables con los jugadores, les exigen autocrítica, profesionalismo, excelencia en el rendimiento, y rara vez señalan los aspectos positivos de nuestro querido fútbol, incluso ven en menos y les gusta atacar al periodista que es feliz y positivo y les da en la boca con números, no opiniones, al que no quieren porque es medio aniñado y bohemio, y ellos mueren por serlo.   No se dan cuenta parece del gran mérito de los futbolistas ecuatorianos, no se preguntan si en otras áreas el país a trascendido fronteras tanto como en el fútbol, o acaso tenemos periodistas nuestros liderando los mejores equipos periodísticos deportivos en otros países? hemos ganado premios continentales, o reconocimiento mundial en periodismo deportivo?  Pero es tan fácil hablar sentado y tragando rico.

Toca cambiar de dial lamentablemente porque se han convertido en lo mismo que todos,  pero como están arriba les vale, llaman los oyentes a hacer una crítica y con soberbia les dicen ¨cambie de radio si no le gusta,¨  y en twitter son los dueños de la ética y la moral.  No saben discernir entre insulto y crítica, como creen que son el centro del universo se toman muy personal todo. A veces se refieren al país como ¨Zaire¨ para así elevarse más en su pedestal sagrado, seguro sabiendo que es el momento de ver en menos, de desquitarse todas las veces que no les hicieron jugar en el recreo o no les escogieron en el equipo de la escuela. Pobres, entiendo su dolor.

Fábula, así como la gallinita de los huevos de oro, la economista debería estar atenta con el Loquito de los huevos de oro, que por los huevos de decir soy ecuatoriano y no soy menos que nadie la gente lo sigue, incluso nosotros los niños burbuja que teniendo todo llevamos el peso de ser ecuatorianos, medios longos, fieros, eso que la cultura y los medios masivos nos enseñaron desde chiquitos.

Las nuevas generaciones están en otra afortunadamente, ya ni escuchan radio, por más que quieran negarlo en los últimos diez años fuimos a mundiales, ganamos la libertadores, mandamos jugadores a los mejores clubes del mundo, y hoy en día está vigente el mejor jugador de nuestra historia como capitán de uno de los clubes más importantes del mundo, pero casi nunca lo ponderan.

Y aunque esto no lo quieran ver, porque es más fácil y lamentablemente más vendible ser negativo y perpetuar el discurso lastimero y acomplejado de Mauro Velazquez, estamos cayendo en lo que cayó Perú luego de su generación dorada de los setentas, periodismo seudo académico sabelotodo o de tabloide, que vende mucho pero hace daño a la larga.

Cuidado economista!!, cuidado Loquito Baldi, no vaya a ser que por obesos y tuertos te aplasten y maten a la gallinita de los huevos de oro.





miércoles, 14 de diciembre de 2016

La viveza criolla

Soy un imbécil quizás piensa el jugador que pasará a la historia del fútbol mundial como el sancionado tecnológicamente, responsable de la eliminación de su equipo, sorpresiva, frente a los japoneses, a los reyes de la tecnología. Los reyes de la trampa, la viveza, el cancherismo, la astucia que creemos tenemos los latinos. Esto se aplica para italianos y rumanos tanto como para nosotros, sudakas.

Esta regla la impone la vida moderna, los contratos de fifa millonarios, la mass media, pero también nuestra vieja maña, nuestro tropezar con la misma piedra, nuestra imbecilidad. En la jugada en cuestión, el hábil japonés arremete contra el colombiano de forma licita más no ética, le mete un cuerpeo desafiante y poco amigable, la cámara transmite todo esto al globo terráqueo pero sanciona la reacción del colombiano. Como si fuera un reflejo y no algo que razona saca sus dientes como cachorro, filudos, los roza en el tobillo nipón que había ya ganado la posición con el empujoncito inocente.

La vida una vez más llega al fútbol, y así como los videos han inculpado politicos, deportistas, o, artistas, las fotomultas también han agobiado al ciudadano común. Imagino un capítulo adicional de Orwell en 1984 en el que relate sobre estas cámaras portátiles y de alta definición que andan contándole todo al gran hermano, al sancionador, al que controla nuestra moral.


jueves, 3 de noviembre de 2016

Harta Pelota

Es imposible no quererlos tanto. Su respiración con el latido sigiloso, parecería que siempre miran por primera vez, unas pupilas como agujeros negros, como la piel de la galaxia. Es una ridiculez amarlos, pero son un universo cada uno.

Recordé anoche con una historia relatada en la oscuridad como se despidió de mi el finado que recordaba. Era mi sangre, como me dijo ese borracho que me pidió plata en el centro comercial el otro día sin que yo sepa exactamente quien era. Pero todos somos nuestra sangre, corremos en las venas de la existencia roja, el mismo color de la sangre de un jabalí, un pájaro, o el mejor amigo domesticado. Se encontraba este mismo, precisamente fuera de mi casa, con sus cejas parecidas a mi difunto, al lejano primo hijo de la hermana mayor de mi madre, no les conté a los caminantes. Estábamos en la caminata cuando les contaba, se fue de este mundo temprano y con algo de apuro, pero lo disfrutó como esas vidas que tienen los cachorros, tan del momento, tan alegres. El cachorro se duerme después del juego y es un ciclo que se cumple, en su sueño está vivo como seguro esta mi primo en su sueño celestial. En esa ocasión, el perro que encontré fuera de mi casa al día siguiente de la muerte de mi primo, que se cayó en un avión en las montañas, pudo ser el mismo despidiéndose desde esas cejas desordenadas y pobladas como las de sus abuelos, con esas pupilas negras que parecía veían tu interior, cuando en efecto si lo hacían.

Recuerdo a mis difuntos como amigos, mejor aún, amigos en estado puro, esos que juegan, que se divierten con una pelota, con hartas, que se jactan de la belleza del desorden, del orden de las cosas caóticas en la vida aburrida, esas que revolucionan un día un pensamiento, como cuando miras a la muerte con un respeto diferente, con una conversación en la madrugada de esas sinceras con la belleza, con la de existir y no, con la de ser y poseer, con la que nos topamos dando vueltas por nuestros barrios de la infancia, en la mente o en los pies que buscan caminar, encuentran senderos y personas para llenarlos, animales que nos recuerdan que no somos el centro de esta historia, que se comparte con un infinito de cosas que no sabemos, como esas despedidas o encuentros con los seres queridos que se han ido, que regresan.

martes, 4 de octubre de 2016

Cuerpos que hablan

Quizás soy lo peor, como dice Baldeón: soy el peor, soy el peor. Esa es mi motivación real, leí El sendero del perdedor de Bukowski como quién lee un evangelio. Me la creí, pero como todo, en parte. Y como en esa absurda historia de un tipo muy moderno, el borracho desgraciado sin vida un día, va a jugar futbolín con unos pendejos chicos, y de pronto, lo único que quiere es ganar. Debo confesarlo, ganar, tanto lo quiero como un niño, por eso prefiero muchas veces ni jugar.


El día jueves vienen a mi barrio otra vez jóvenes astros multimillonarios salidos de barrios llenos de niños que sueñan tener un Lamborghini gracias al fútbol. Once estúpidos correrán como bobos tras el elemento geométrico más perfecto de la actualidad: la pelota de fútbol. Cualquier punto de la esférica es su centro, así de democrática y generosa es la figura que imita un globo terráqueo. Este mundo que nos tocó vivir te pregunta cuantas veces ganaste, no si querías hacerlo o no.

Ganamos muchas, perdimos pocas, veces, en la altitud cercana a los 3 mil metros que tiene mi barrio, el estadio Atahualpa. Se ahogaron brasileros, chilenos, argentinos, uruguayos, paraguayos, entre otros que experimentaron ese sol que doblega pinturas de autos no va a doblegar turistas del sur. El Pichincha es la mole que observan al levantar su mirada al todopoderoso pidiendo oxígeno. Así lo relataba un genial microcuento quiteño.


Prefiero no jugar, parece decir el deté ecuatoriano argentino. Sus cejas pobladas se tupen en el ceño cuando recalca que la altura ya no es una ventaja. La prensa quiteña y la guayaquileña entran en una disputa de hermanos por la herencia, sí, la de luchito. La sede de la selección es la verdadera capital de la república futbolera bananera ecuatoriana. Hubo que pasar muchos años y mañas para que la cuna del deporte ceda la sede.


En medio de una pelea intra familiar enfrentamos el jueves a los primos chilenos, que con sus lios nos visitan y ambos querremos mostrar la mejor cara, no mostrar la hilacha como dicen en Chile, no ser mal chumado, peor mal sobrio, como me dicen en quito, la capital pelotera de la republica chocolatera del ecuagol, donde nos parece que todo pasa, pasó, y pasará.







domingo, 25 de septiembre de 2016

Mundo deportivo

Hace ya unos cuantos campeonatos mundiales estaba mi yo de trece años sentado esperando al orador de turno en la avenida amazonas en la sede de Liga. Cerca de seis campeones mundiales después, sigo buscando descifrar los consejos que el maestro Carlitos Efraín Machado, a una centena de aspirantes a futbolistas infanto juveniles nos dejó. 

Me había olvidado de esta charla pero volvió a mí cuando el loco Baldeón, heredero del cariño popular de don Carlitos, puso un tango que repicó en mis entrañas y despertó a parte de ese niño amante del fútbol que la cultura y los años han acallado. Pensé en que ese tango también lo había escuchado en la sala de mi abuelo Guillermo alguna vez, así como sus mejores consejos, los de los niños que ya han dormido y volvieron a despertar en sus años dorados para enseñarnos tanto, si les permitimos. 

El loquito baldi, como le dicen con cariño los radioescuchas, ha adoptado una política similar a Woody Allen, ¨si vas a copiar, copia del mejor.¨  Baldeón le ha copiado la música y el cariño con el pueblo a don Carlitos Efrain, también ese patriotismo demostrado en su orgullo al no esconder su identidad, sino enorgullecerse de la misma. En una época en que se nos caen los referentes todos los días, el hombre ya caido, el que reconoce sus errores y sus tinieblas, pero se ríe ante la vida dura que le tocó, es nuestro gurú. Quizás a baldi le convenga copiarle transmitir estos tres consejos que en una charla dio Carlitos Efrain a un poco de cauchitos de la Liga a principios de los noventa:

Está abarrotado el salón donde nos han convocado con nuestra camiseta de presentación roja que vestimos orgullosos a todos lados. Yo conozco al orador de la charla por mi padre, que todos los domingos escucha el programa de radio donde llama la gente y participa en cuanto sabe usted de fútbol. Carlitos nos dice que el cree que los futbolistas deben aprender entre otras cosas a expresarse. Mi amigo el Pablo quiere ser futbolista y es tan dedicado que en su casa tiene anotado en un papel lo que diria en una entrevista, y a veces lo repasa. Carlitos Efraín pregunta al auditorio de carasucias que si sabemos que significa la palabra ¨Croque.¨   Ante la pregunta nos quedamos mudos al principio, esperando que la charla, como muchas, no involucre que nosotros hablemos, sino escuchemos. Pero Carlitos nos hace pensar, nos provoca diciendo croque vamos a ganar, croque jugamos un buen partido, ya en un acento costeño futbolero. La primera lección de la noche es pensar en saber expresarse bien, para comunicarse entre compañeros, con el entrenador, y quién quita un día en la televisión. Creo que, no es necesario decirlo indica Carlitos Efraín Machado, que con su tono de voz y su carisma tenía a los asistentes hipnotizados, como si supiéramos que estamos frente a una leyenda de la cual escucharemos el resto de nuestras conversaciones futboleras. Carlitos nos cuenta luego con pena que en una reunión entre periodistas en un sudamericano él les dijo que para morirse tranquilo tenia que verle a Ecuador en un Mundial, y le respondieron, unos brasileros, que entonces el nunca moriría. Carlitos dijo eso no puede ser, y su generación va a cambiar esto, porque tienen todo guambras, todo para ser igual o más que cualquiera. Tenemos que saber hablar, leer libros para esto, el periódico, enterarse de otras cosas, no sólo de la pelota. El segundo consejo se refiere a la audacia, porque si uno no le pega al arco jamás hará un gol. Para esto nos contó la historia de un pobre que se ganó un pasaje en un crucero, pero que no llevó comida y pasó hambre, hasta que el último día se atrevió a preguntar y se enteró que el crucero incluía todas las comidas. Nos puso a pensar don Carlitos con esa voz que habíamos escuchado tantas veces en radio en persona, es uno de los privilegios de ser jugador de la liga, de tener ese orgullo infantil grande. La charla la finalizó con otro gran consejo, nos contó de otro tipo que un día siete se levanto a las siete, desayunó siete minutos y tomó el colectivo siete. Llegó al hipódromo el tipo y compró siete boletos apostando al caballo número siete. Y que creen que pasó dijo Carlitos, y nosotros que ganó, que el siete era su número de suerte, pues sí, dijo Carlitos, por eso el caballo llegó séptimo.


La charla terminó con un fuerte aplauso y una centena de soñadores motivados hasta el fin. Ese final fue el estar en el mundo del deporte, que en ese entonces era el fútbol, nuestro mundo. Ese mundo de Machado marcado por una nostalgia como la de un tango, de un fútbol pobre en resultados pero rico en tradición y pasiones, ese que aglutinaba familias, barrios, ese que cuando esa generación de niños que Carlitos inspiró creció unió a un País en la primera clasificación al Mundial. Carlitos pudo vivir dos mundiales con Ecuador antes de morir en el 2011, antes de quedarse para siempre en el recuerdo de un inmenso puñado de niños que a través del deporte siguen soñando trabajar con sentido nacional.  














sábado, 17 de septiembre de 2016

Un hecho aislado

El tin delgado tartamudeó en la asamblea y el tin Angulo dio positivo en doping. Antonio Valencia es tan titular del Manchester de Mourinho que este viajó a Lima a verlo jugar. Enner Valencia acaba de debutar en el club de Liverpool de donde salio Rooney, el Everton, el verdadero equipo por el que torcían los escarbajos, jhon, pol, esos manes. En fin, son hechos aislados, según la visión derrotista maniqueista y acomplejada de cierta periodismo deportivo que vive de sentir asco. Es un amarillismo que parece hasta rosa.


El fútbol ecuatoriano ya no produce solo futbolistas sino Ministros y Asambleistas de la Patria, no por correr como mudos tras un balón, sino por lo que implica el fútbol, quizás hasta mas importante, lo que no tiene que ver con el balón manchado. Ese juego que utiliza la modernidad para vendernos todo y comprar hasta el alma del diablo, ya no es un juego hace rato. Aqui se profesionalizó y no se escucharon más de escapadas por parte de jugadores, para eso estaban los dirigentes que se ganaban su vacación en un sistema de recompensas por andar de metidos en todas las reuniones por deporte. Por el amor al deporte ya no baila nadie, como mejor lo dijo un jugador nuestro, no moni, no plei.

El tin angulo es un caso 2.0.  Este guambra es un milleniall que nació en una era de ganadores. No como el otro tin, que fue odiado a sus cortos 17 años cuando en un sudamericano en brasil se comía goles increíbles frente al arco.  Este tin tiene 21 años y es producto de un proceso de profesionalización y producción de jugadores de exportación. Con la administración de un comerciante judío se plasmó un cúmulo de experiencias previas que llevaron a este país a vender un goleador juvenil porque su desempeño lo llevó a la cima de América en la copa libertadores. El tin Angulo les hizo el partido a River y a Boca de Argentina, fue tan letal cuando tuvo que serlo. Quizás estaba jaladazo, quien sabe, quien sabe si es ventaja o no, que sabrá esa cabeza del tin que no sabemos nosotros.  La vida de muchos de estos futbolistas es una película de Cordero, un drama que el fútbol podría convertirlo todo en un sueño despierto.


El León de la premier pone la mira y muerde. Antonio Valencia es un jugador tan correcto que aun no se lo devora la liga más competitiva del mundo, donde para jugar debes ser seleccionado de tu país si no eres de la comunidad europea, donde llegan únicamente los mejores del mundo.  Enner debutó en el partido 600 de su nuevo compañero, Garret Barry, un cinco zurdo con visión de diez, un jugadorazo como Giggs o Lampard, los únicos otros tres jugadores con 600 o más partidos en la premier. Valencia llega sin marcar en los últimos veinte partidos para su anterior equipo, es decir, como en la vida para algunos, para los delanteros, si no la metes, por más que todo este bien nada está bien. Jugar bien no le basta jamás a un delantero para quedarse en un equipo. Enner Valencia está al otro extremo de Antonio, el que derrocha regularidad y sostenimiento, una carrera excepcional en el equipo más grande del mundo para muchos, el gran Man U, ganándose el puesto cada año. Un jugador que llegó a Europa cuando el tin Angulo aprendía a drogarse en su barrio y el tin Delgado nos llevaba por primera vez a un Mundial.


Pero lo del independiente no cuenta mucho, es un hecho aislado, no se relaciona en nada, somos un fútbol malo, malísimo, nos creemos más de lo que somos, lo de Liga no fue tan importante porque ganamos en la altura esos cuatro títulos, todos, internacionales. En fin, lo curioso es como este fútbol mediocre logra que proliferen tanto periodista deportivo, radio, canal, entre otros medios especializados, mientras que otros deportes son huérfanos de cobertura, este que les da de comer y muerden, cuando escupen para arriba y parecería sin saberlo, como es que los engendra tanto.

sábado, 27 de agosto de 2016

Los mongolitos folladores

Odio el fútbol. Me siento como el niño quiteño del cuento de Raul Perez Torres que empeñó el cuadro de la última cena por la crisis y luego perdió el dinero por andar pateando una pelota, huyó al oriente para no enfrentar el problema. Ese relato que lo adaptó el chileno Andres Wood en la película historias de fútbol tiene lo más importante de la historia, la tristeza de la derrota, la huida del lugar de los hechos, el escape de uno mismo.

Estaba en cuenca huyendo de mi mismo esta noche presto a comer frente al rio pensando que esta ciudad es mucho más linda que la del cuento original, en la que el niño que jugaba en el sector de la avenida América, donde surgió el club América de la segunda de quito, cuando pensamientos de nostalgia me invadieron como agua invadiendo cuencas. Quizás sentarse frente a un rio nos recuerda lo pasajero que es todo, uno, nada. Mañana no estaremos aquí, no sé que pensarán en mil años los que puedan leer esto, que no es una queja a mi ciudad ni al fútbol, es sólo el instante en que he comprendido que el fútbol es una mierda a veces, muchas, como mi ciudad, como la vida pasajera, como las ratas que salen a caminar en el rio cerca del puente roto en las noches, cuando los humanos ya no están para asustarlas asqueados.

Quizás anoche viendo la nueva película de Cordero sobre las invasiones en Guayaquil entendí algo de esto, de las ciudades y las miserias, de los ratones que salimos en la noche cuando no hay tantos humanos para ver si pescamos algo para comer, para ser comidos.

Odio el fútbol estos días porque se que al igual que esas ciudades grandes atestadas de gente, es un deporte saturado de ambiciones, donde todos quieren estar para sacar la mejor tajada, donde quizás todos en algún momento somos rateros, un deporte que te enseña que los vivos fingen faltas o hacen trampa. Ganar o morir es la premisa del deporte de élite, el que mueve millones, el que acapara recursos y talento.

La banda punkera de los mongolitos folladores canta algo sobre el fútbol junto al río,  me acordé de la película que cuenta las miserias del gran ciudad, de los vendedores de polvo en las calles, de los jugadores que han salido de esas miserias, que han ido a las ciudades grandes a buscar el sueño, la gloria, el dinero, la fama, la droga, o quizás donde la droga los ha encontrado a ellos soñando huir  de su realidad.